Capítulo 2
La Presentación de los Temas

¿Y si algunas profecías de los “últimos tiempos” ni siquiera fueran de los últimos tiempos? ¿Y si muchas de estas profecías significativas ya se han cumplido —y no nos dimos cuenta? ¿Y si estamos mirando al futuro vanamente para lo que ya está en el pasado?
Podría ser más emocionante imaginar escenarios futuros en vez de sacarle el polvo a los libros de historia y leer acerca de eventos de la antigüedad. Podríamos escoger recrearnos con una dosis de adrenalina con ficción alarmante del futuro en vez de sufrir el aburrimiento de estudiar la historia.
La sociedad hoy día es atraída por las coberturas de noticias instantáneas alrededor del globo. Somos más atraídos todavía a predecir lo que serán las noticias de mañana. ¿Ha notado que el “análisis de las noticias” ni siquiera es análisis de las noticias? Más bien, se gasta el tiempo tratando de adivinar los eventos futuros. Si se predicen tiempos malos, es aún más provocativo. Parece que nos da placer preocuparnos por el futuro.
Es tiempo ya de despojarnos de la emoción generada al inventar escenarios futuros. Más específicamente, es tiempo ya de resistir la emoción de imaginar asombrosos cumplimientos futuros de profecías bíblicas cuando ya esas profecías se han cumplido. Es tiempo ya de mirar la profecía bíblica en su contexto. Es tiempo de considerar seriamente que, puesto que el último libro de la Biblia fue escrito hace casi dos milenios, es muy posible que muchas de sus profecías ya hayan sido cumplidas.
Al estudiar la profecía bíblica, necesitamos mirar el contexto en el cual cada profecía fue dada. Al buscar el cumplimiento de cualquier profecía en particular, necesitamos empezar con mirar los días cuando la predicción fue hecha. De allí, seguimos la secuencia de la historia hasta que encontremos el cumplimiento. No tiene ningún sentido hacer caso omiso a dos mil años de historia y comenzar a buscar el cumplimiento en los periódicos de hoy día. Al examinar cuidadosamente los últimos dos milenios, rápidamente se hace claro que muchas profecías que supuestamente son de los últimos tiempos ya han sido gloriosamente cumplidas.
Lo que sigue es un vistazo general de los asuntos principales a ser analizados en Nadie Será Dejado Atrás. Cada asunto es presentado brevemente y se hace referencia al capítulo que trata detalladamente con ese asunto en particular. Comenzamos ahora donde la serie “Dejados Atrás” comienza —con el Rapto.

El Rapto

La mayoría estaría de acuerdo con que el regreso de Jesús es un tema de los últimos tiempos. No obstante, ¿da la palabra de Dios alguna indicación del concepto futurista —aviones sin pilotos, carros sin choferes, trenes sin maquinistas causando extraños accidentes fatales por todo el mundo? Así comienza la trama de la serie “Dejados Atrás”. Esta teoría del Rapto cautiva la imaginación de muchas personas. He escuchado de casos reales en que alguien no encontraba miembros de la familia al tiempo que lo esperaba en el sitio donde estaba seguro que iban a estar. Su reacción inmediata era de pánico —al imaginarse que el Rapto se había llevado a su familia y que él había sido dejado atrás. El hecho de que una persona en la vida real reaccione de esta manera demuestra cuán fuertemente muchos creen en la doctrina del Rapto.
No obstante, el escenario de aviones y carros estrellándose (o naves o carros de caballos) no se encuentra en ninguna parte de la Biblia. La premisa principal de la doctrina del Rapto, que no ha sido probada, es que después de que Jesús secretamente se lleva a los creyentes, la vida en la tierra seguirá más o menos como es ahora. Esta doctrina dice que multitudes de personas serán dejadas atrás y ellos serán totalmente ignorantes de lo que causó las desapariciones. ¿Se pueden encontrar tales ideas en cualquier parte de la Biblia? ¿O son tales ideas pura ficción? El asunto no es sencillamente que la serie “Dejados Atrás” se escribe y se vende como ficción. El asunto es, si es correcta o no la supuesta base bíblica de la serie.
¿Regresará Jesús? ¡Sí, absolutamente! ¿Los creyentes serán arrebatados al recibirlo en el aire? ¡Sí, absolutamente! ¿Los muertos resucitarán de los sepulcros? ¡Sí, absolutamente! ¿Habrá una separación de los salvos y los perdidos? ¡Sí, absolutamente! ¿Continuará el mundo cuando todo esto acontezca? ¡No! La Biblia jamás pinta tal escenario.
En ningún lugar en la Palabra de Dios se describe un escenario como el de “dejados atrás”. En ninguna parte de las Escrituras se enseña que la vida en la tierra continuará después del regreso de Jesús. En ningún texto de la Biblia se puede encontrar ni siquiera una insinuación de personas en el mundo tratando con el problema de que multitudes han desaparecido. En ninguna parte de la Biblia encontramos carros sin choferes chocando contra barreras, carros de caballos sin conductores chocando contra las paredes, esposos desesperadamente buscando a sus esposas que han desaparecido misteriosamente, o bebés no nacidos evaporándose del vientre de sus madres. Tales escenarios no se mencionan ni hay alusión alguna de ellos en ningún versículo de la Biblia.
Alguien podría citar Mateo 24:40: “Entonces estarán dos en el campo; el uno será tomado, y el otro será dejado”. Sin embargo, ¿qué sucede después? Mire el contexto, leyendo los dos versículos anteriores: “casándose y dándose en casamiento, hasta el día en que Noé  entró en el arca, y no se dieron cuenta hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida del Hijo del Hombre” (24:38-39, itálicos míos). ¡El diluvio se llevó a los malos! ¡El justo Noé y su familia fueron dejados atrás! “Así será también la venida del Hijo del Hombre”. ¡Nadie será dejado atrás sino los santos de Dios!
Suena como lo opuesto de la doctrina del Rapto. Para profundizarse más en la enseñanza bíblica con relación al Rapto, estudie el Capítulo 15, “El Rapto”.

La Tribulación de Siete Años

La trama de la serie completa de “Dejados Atrás” toma lugar durante una supuesta Tribulación de siete años en el futuro. Este período de siete años es un elemento principal de la doctrina futurista de hoy día. Se ve como el período de tiempo entre el Rapto (el punto de comienzo de las novelas) y el regreso de Jesús a la tierra, que inaugura al milenio (el punto de terminación de las novelas). Se cree que la Tribulación de siete años será dividida en dos partes, con la segunda parte siendo la Gran Tribulación.
¿Cuál es la base bíblica para esta interpretación ampliamente aceptada? A pesar de que hay muchos textos envueltos, el texto que se reclama como fundamento de esta interpretación se encuentra en la profecía de las setenta semanas de Daniel 9. Esto se hace claro en el Capítulo 13 del comentario de Tim LaHaye Apocalipsis Sin Velo,1 como también en la mayoría de las obras futurista que tratan con el tema. LaHaye comienza cada capítulo de su comentario con un título temático y una mención de los versículos en Apocalipsis que va a discutir en ese capítulo. El título de su Capítulo 13 es “El período de la tribulación”, y el texto que se da es Daniel 9:24-27.
La profecía de las setenta semanas es una de las profecías más maravillosas con relación a la primera llegada y la gran obra de nuestro Mesías, Jesucristo. El futurismo admite que Daniel 9 provee la fecha para la llegada del Mesías. Daniel 9 profetiza que el Mesías llegaría antes de la destrucción de Jerusalén (la cual sucedió en el año 70 d.C.), así notificando a todo Israel actual —si quieren tener oídos para oír— que el Mesías ya ha venido. Daniel 9 hace un bosquejo de la obra redentora del Mesías al limpiarnos de nuestros pecados. Enseña que Dios ha puesto fin al sistema de sacrificios del templo de Jerusalén, al reemplazarlo con el sacrificio de Jesús en el Calvario. Enseña que con la llegada del Mesías y la destrucción de Jerusalén, Dios terminaría el trato con Israel como Su pueblo santo; Dios terminaría de tratar a Jerusalén como Su santa ciudad.
El Capítulo 5, “El Tiempo de los Judíos se ha Acabado”, y el Capítulo 6, “Jesús Cumplió el Programa de Dios a Tiempo”, ofrecen estudios comprensivos de estos temas extraordinarios.

¿Se Detuvo el Reloj de Dios?

La cronología de la profecía de las setenta semanas es tan sobresaliente que usualmente la profecía se identifica con referencia a ese período de tiempo. Literalmente, setenta semanas son 490 días. Un período de 490 días literales no ofrece ningún cumplimiento de nada. Esto está bien para los que rechazan la Biblia como la Palabra de Dios inspirada. En contraste, todos los creyentes de todas las categorías aceptan la realidad que tenemos que considerar estos 490 días como simbólicos. Algunos los consideran simbólicos en un sentido general no numérico, y lo despojan de todo valor cronológico. Sin embargo, las interpretaciones futurista e histórica están de acuerdo que la clave en Ezequiel 4:6 se debe aplicar a esta profecía: “computándote cada día por un año” —un día por un año. Usando esta clave, se entiende que 490 días es simbólico para 490 años.
Así, el futurismo acepta una interpretación no literal de uno de los elementos principales de esta profecía. El futurismo está de acuerdo con la interpretación historicista de que los 490 años son aproximadamente equivalentes al tiempo entre la reconstrucción de Jerusalén y la primera venida del Mesías.
Si ése fuera el asunto completo, no habría problema. Sin embargo, lo que el futurismo en realidad hace es ¡transformar los 490 años, ya aceptados, en casi 2,500 años! ¿Cómo puede el futurismo hacer esto? Al colocar un paréntesis de tiempo de dos mil años entre las primeras sesenta y nueve semanas y la última semana de la profecía. Por consecuencia, a pesar de que el método futurista reclama ser el método literal de interpretación, en este texto clave ¡el futurismo transforma setenta semanas en más de 350 semanas!
Por supuesto, el futurismo no lo explica así. El futurismo dice, “Dios detuvo el reloj profético” —no importa el hecho de que el “reloj profético” en sí no es una expresión literal. De mayor importancia es que la Escritura en ningún lugar menciona tal reloj. ¿Es cierto que Dios tuvo que cambiar sus planes? ¿Es cierto que tuvo que detener el cumplimiento de profecías sobresalientes? Todo este asunto merece el estudio extensivo que se encuentra en el Capítulo 9, “¿Detuvo Dios el Reloj Profético?”

¿Literal o Figurativo?

Lo que la interpretación futurista hace con las setenta semanas ofrece entendimiento en su reclamo de que el futurismo interpreta la Biblia en general, y la profecía en particular, en su sentido literal. El reclamo de interpretación literal se expresa por Tim LaHaye así: “En su mayoría, todos los que creen que la Biblia es literal son premilenaristas… Sólo cuando una persona no toma la Biblia en sentido literal puede no ser premilenarista”.2 Éste es el reclamo uniforme del premilenarismo futurista. Sin embargo, la interpretación del futurismo de las setenta semanas demuestra que no son consistentes en su reclamo de literalismo.
No tomar la profecía literalmente está bien; no obstante, al no hacerlo, el futurismo desmiente su reclamo que la interpretación literal sea la base de la interpretación futurista-premilenarista. De hecho, si los estudiantes leen suficiente, encontrarán muchos ejemplos en los cuales el futurismo explica elementos simbólicos en la profecía. Es cierto que el futurismo toma más elementos literalmente que muchas otras interpretaciones proféticas. Sin embargo, la implicación de que el problema con otras interpretaciones es que espiritualizan la profecía no está de acuerdo con la realidad. Todos los métodos de interpretación bíblica toman algunas partes literalmente y otras partes figurativa, simbólica, o espiritualmente.
El asunto para el futurismo y todas las interpretaciones es éste: ¿Cómo se decide cuáles elementos se deben tomar literalmente y cuáles se deben tomar figurativamente? El Capítulo 3, “La Profecía: ¿Literal o Figurativa?” documenta muchos elementos que los “literalistas” toman figurativamente. Más importante, este capítulo ofrece reglas generales para ayudarnos a determinar en cuál manera debemos interpretar las escrituras individuales, incluyendo la profecía.

La Tribulación

¿Los cristianos pasarán la Tribulación? La respuesta común de hoy día es la que se da en la serie “Dejados Atrás”: “No”. Para muchos creyentes, la esperanza principal envuelta en el Rapto es escapar de la Tribulación. De hecho, la emoción de las novelas “Dejados Atrás” no es el mismo Rapto sino la contemplación de lo que sucede a las personas desafortunadas que no se fueron en el Rapto. Esas personas entran a la Tribulación. Según la primera novela de la serie, algunos de los que son dejados atrás se convierten rápidamente, y se unen en “El Comando Tribulación” para luchar contra el mal que se espera durante la Tribulación. El Comando Tribulación luego llega a ser el título del segundo libro de la serie.
Hay tanto mal entendimiento hoy día con relación a lo que las Escrituras enseñan acerca de tribulación. Muchos creyentes presumen que “tribulación” se refiere a un tiempo todavía en nuestro futuro. No cuestionan este punto de vista. Solamente tienen preguntas acerca de su naturaleza y el tiempo. Tribulación llega a ser principalmente una curiosidad para los que plenamente esperan ser raptados antes del comienzo de la Tribulación.
¿Será ésta una interpretación correcta de la enseñanza bíblica sobre tribulación? Jesús profetizó y prometió, “En el mundo tendréis aflicción (tribulación)” (Juan 16:33). Jesús sufrió por nosotros, y nos declara aquí en Juan que sufriremos —tendremos tribulación— por Él. Cuando el apóstol Juan escribió el libro de Apocalipsis, que se reclama como la base de la serie “Dejados Atrás”, Juan dijo, “Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación” (1:9, itálicos míos). ¡Juan ya estaba “en la tribulación“! “La tribulación” no era dos mil años en el futuro. La enseñanza de las Escrituras sobre tribulación será explorada en mucho más detalle en el Capítulo 4, “¿Cuál Tribulación?”

“La Gran Tribulación”

La interpretación futurista respondería a lo de arriba diciendo: Sí, tenemos tribulación ahora, pero estamos hablando de “la Gran Tribulación”. La creencia común es que la Gran Tribulación es la segunda mitad de la Tribulación. Sin embargo, la Escritura profetizó tres “grandes” tribulaciones —no solamente una— y todas ya están en nuestro pasado, no en el futuro. Para recibir esclarecimiento en este tema interesante, estudia el Capítulo 8, “Tres Grandes Tribulaciones”.
Como veremos en el Capítulo 8, una de las “grandes” tribulaciones es la que sucedió en el año 70 d.C. cuando los ejércitos romanos devastaron a Jerusalén y su templo. La interpretación profética popular de hoy día da muy poca importancia a los eventos que sacudieron la tierra en el año 70 d.C. Sin embargo, éste es uno de los cumplimientos más significativos de la profecía bíblica. Pasar esto por alto es pasar por alto no solamente un cumplimiento de profecía, sino también algunas verdades vitales con respecto a la relación de Dios con Israel y Jerusalén. Forzar Daniel 9 y Mateo 24 y ponerlos casi totalmente en el futuro cambia completamente el panorama profético y doctrinal de una gran parte de la Palabra de Dios. En adición a la mayoría de los capítulos ya mencionados, vea el Capítulo 7, “No Quedará Piedra sobre Piedra”, para más estudio sobre los eventos del año 70 d.C.

El Templo Reconstruido

Se habla mucho hoy día acerca de reconstruir el templo en Jerusalén. Evangélicos conservadores hablan de esto tanto como los judíos ortodoxos, o quizás más que ellos. Muchos evangélicos hoy día se unen a elementos de la población judía con un deseo ferviente y expectación de ver a Israel ganar el control completo del Monte del Templo para que este sueño se convierta en una realidad. Puesto que un templo reconstruido en Jerusalén es un factor principal en la doctrina futurista, naturalmente se encuentra en la serie “Dejados Atrás”, hasta se menciona varias veces en el primer libro de la serie.
¿Qué dicen las Escrituras acerca de la reconstrucción del templo en Jerusalén en tiempos modernos? ¡Nada! Ninguna Escritura predice una reconstrucción del templo en nuestros días. El templo fue destruido en el año 70 d.C., y no hay ningún texto que predice una reconstrucción después de esa fecha.
Puesto que no hay tal Escritura, ¿de dónde se origina la idea? Entre otras cosas sale de dos profecías del Nuevo Testamento acerca de un templo —una en 2 Tesalonicenses capítulo 2 y la otra en Apocalipsis 11. El futurismo reclama que, puesto que estas dos profecías hablan de un templo, el templo judío en Jerusalén tiene que ser reconstruido para que se puedan cumplir estas predicciones.
Este reclamo, no obstante, hace caso omiso a un hecho muy importante. Cuando el Mesías Jesús murió en el Calvario, el Dios del cielo rasgó el velo del templo, que separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo. De esta manera, Dios intrépidamente declaró que Él había terminado con ese templo. Cuarenta años después el Dios Todopoderoso envió a los romanos para arrasar completamente a ese templo de la faz de la tierra; Dios había terminado con él. El sacrificio perfecto por el pecado lo había reemplazado.
Después de la muerte de Jesús, el Nuevo Testamento habla de otro templo, lo cual ahora es el templo de Dios. Estudia este asunto más completamente en el Capítulo 11, “El Hombre de Pecado —la Profecía”. En particular, vea la sección, “¿Cuál ‘Templo de Dios’?”

“El Anticristo“

La mayoría de los estudiantes de las Escrituras, tanto del pasado como del presente, ve una conexión entre el hombre de pecado de 2 Tesalonicenses 2, el cuerno pequeño de Daniel 7, y las bestias en Apocalipsis 13 y 17. Desde los tiempos antiguos, estas profecías sobresalientes han sido agrupadas bajo el título común —“el Anticristo”.
Algunos creyentes objetan al aplicar el término “anticristo” a los textos mencionados. Señalan que el término “anticristo” se encuentra solamente en las epístolas de Juan, y que el anticristo no tiene conexión a las bestias de Daniel y de Apocalipsis ni al hombre de pecado de Tesalonicenses. Además, notan que Juan dice, “ahora han surgido muchos anticristos” (1 Juan 2:18). Esto les hace creer que es incorrecto hablar de “el” Anticristo.
De hecho, Juan sí hace referencia a muchos anticristos. No obstante, una lectura cuidadosa de las tres epístolas de Juan revela que no hay ningún versículo que niegue la llegada de “el” Anticristo. El contexto completo de 1 Juan 2:18 lee: “Hijitos, ya es el último tiempo; y tal como oísteis que el anticristo viene, aun ahora han surgido muchos anticristos; por esto conocemos que es el último tiempo”. Juan explica que ya hay muchos anticristos. Sin embargo, no niega el hecho de que “el anticristo viene”. Simplemente explica que hay más de uno, y que muchos están ya presentes. No disputa el concepto de que un sobresaliente Anticristo en particular queda todavía en el futuro de ellos. Considere este asunto en detalle en el Capítulo 13, “El Hombre de Pecado —la Realidad”, en la sección, “¿Anticristo?”
A pesar del hecho de que hay muchos anticristos, las descripciones del enemigo de Dios en los textos previamente mencionados definitivamente describen el Anticristo principal de todos los tiempos. Dondequiera que se menciona el Anticristo en comentarios o en ficción, los autores generalmente tienen en mente una interpretación compuesta del enemigo de Dios predicho en Daniel 7, Apocalipsis 13 y 17, y 2 Tesalonicenses 2. Por tanto, como estudiantes de la Biblia, tenemos que preguntarnos si lo que los comentarios y las novelas dicen acerca del Anticristo está de acuerdo con estos textos. Algunas de las preguntas iniciales que hay que investigar son estas:
1. ¿Es el Anticristo pasado, presente, o futuro?
2. ¿Es el Anticristo un individuo o un grupo de individuos?
3. ¿Cuál es la relación entre el Anticristo y “el templo de Dios”?
4. ¿Es el Anticristo principalmente una figura política o religiosa?
La serie “Dejados Atrás” en particular y el futurismo en general mantienen que el Anticristo es un hombre en nuestro futuro que tendrá conexiones importantes al templo judío reconstruido en Jerusalén. Con 2 Tesalonicenses 2 como la base, estas preguntas y otras son exploradas extensivamente en los tres capítulos que tratan con el hombre de pecado: Capítulos 11, 12, y 13.

El Pacto de los Siete Años del Anticristo con Israel

Otro elemento importante de la doctrina futurista es la idea de que el Anticristo hará un pacto de siete años con Israel. El mismo primer tomo de la serie “Dejados Atrás” menciona esta idea varias veces. Parece haber solamente un texto en la Biblia que se reclama como fuente de esta idea. Como LaHaye dice en su Apocalipsis Sin Velo: “Daniel 9:27 indica que el Anticristo hará un pacto con Israel por siete años”.3
Sin embargo, note lo que Daniel 9:27 y el contexto no dicen:
1. No se menciona ningún anticristo. Versículo 27 dice, “Y hará que se concierte un pacto con muchos por una semana”. ¿Quién iba a concertar ese pacto? El versículo no dice. El futurismo vuelve al versículo 26 donde dice que la ciudad de Jerusalén será destruida por “el pueblo de un príncipe que ha de venir”. El futurismo está de acuerdo que el versículo 26 predice la destrucción en el año 70 d.C. por los romanos bajo Tito. El desacuerdo tiene que ver con “el príncipe que ha de venir”. En el contexto, sería Tito. El futurismo, sin embargo, sin ninguna autorización del contexto, dice que esto hace referencia al futuro Anticristo. Por lo contrario, Daniel 9 no tiene absolutamente nada que ver con ningún anticristo. Primeramente, tiene que ver con el Cristo real. Segundo tiene que ver con el castigo que Dios traería sobre la nación judía por su rechazo del verdadero Cristo.
2. El futurismo enseña que el Anticristo quebrantará el pacto a la mitad de la semana. Sin embargo, Daniel 9 no lo dice. El versículo 27 dice “a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda”. No dice nada acerca de quebrantar ese pacto.
3. Daniel 9 no dice nada de una segunda reconstrucción del templo para tomar lugar después de la destrucción profetizada. La interpretación futurista mantiene que la destrucción mencionada en el versículo 26 tomó lugar en el año 70 d.C., mientras que la destrucción en el versículo 27 todavía está en el futuro. Para obtener tal destrucción futura, el futurismo inventa un paréntesis de tiempo de dos mil años entre los versículos 26 y 27. En adición, visualiza una reconstrucción del templo en algún momento dado durante ese paréntesis. Sin embargo, Daniel 9 no dice nada de tal paréntesis y nada de una segunda reconstrucción.
El futurismo inserta muchas cosas en Daniel 9 que sencillamente no están allí. Esto hace que la profecía sea algo que no es. Este enfoque erróneo hace perder maravillosas verdades que Dios reveló a Daniel. Para un entendimiento más claro de la profecía de las setenta semanas de Daniel 9, consulte toda la “Segunda Sección: La Gran Tribulación del año 70 d.C.”

La Conexión Romana

La mayoría de los creyentes de la biblia están de acuerdo que Daniel, Tesalonicenses, y Apocalipsis hacen predicciones acerca de Roma. Una razón principal por este acuerdo es la interpretación del sueño de Nabucodonosor en Daniel 2. La imagen de aspecto terrible que vio forma la base para varias profecías que siguen, especialmente en Daniel 7 y Apocalipsis 13 y 17. Según las Escrituras y la historia, la sucesión de imperios predichos es sin duda Babilonia, Medo-Persia, Grecia, y Roma.
LaHaye hace referencia a varios detalles de la conexión romana en su Apocalipsis Sin Velo. Sin embargo, en Dejados Atrás, Una Novela de los Postreros Días de la Tierra, #1 de la serie “Dejados Atrás”, LaHaye apenas reconoce la conexión romana. Le da a Nicolás Carpatia, el futuro Anticristo en las novelas, antepasados romanos —pero eso es todo. Cualquier conexión con el Imperio Romano se pierde completamente.
En la última mitad del siglo veinte mientras la Unión Europea estaba emergiendo, los futuristas siguieron las noticias muy de cerca y reclamaban que el renacimiento del Imperio Romano era inminente. Se decía que los diez cuernos de Daniel 7 y Apocalipsis 13 y 17 serían cumplidos en las diez naciones que formarían la Unión Europea. Por Ejemplo, Hal Lindsey escribió en su best seller La Agonía Del Gran Planeta Tierra:

      Ahora estamos comenzando a ver que el antiguo imperio romano está comenzando a              rehacerse, tal como estaba predicho… Creemos que el Mercado Común y la tendencia            hacia la unificación de Europa pueden muy bien ser el principio de la confederación de             diez naciones predicha en los libros del profeta Daniel y Apocalipsis.4

Lo que ahora es la Unión Europea comenzó en 1950 con seis países. En 1973, tres años después del escrito de Lindsey, el número subió a nueve. En 1981, el décimo miembro fue añadido —perfecto para la teoría futurista. Sin embargo, el proceso no terminó allí. En 1986, dos miembros adicionales se unieron. Para 1995, hubo quince miembros. Más recientemente, después de años de preparación y anticipación, el incremento más grande se hizo historia. Diez países más se unieron el 1 de mayo de 2004, haciendo un total de veinticinco países miembros.
Por tanto, no es una sorpresa que en el Apocalipsis Sin Velo de Tim LaHaye  no encontramos ninguna mención de un Imperio Romano “resucitado”. LaHaye claramente identifica la primera bestia en Apocalipsis 13 como el Imperio Romano, y luego explica con relación a las siete cabezas: “representan a cinco reyes que existieron hasta la época de Juan; el sexto, Domiciano, era el rey romano que gobernaba en los días de Juan, después del cual se salta a la séptima cabeza, la del fin de los tiempos, el anticristo”.5 “Se salta a la del fin… el anticristo”. Con este paréntesis ficticio de mil novecientos años, se habla de Roma solamente de boquilla. Cualquier conexión significativa a Roma se borra por completo.
Qué diferencia habría si la gente cerrara sus novelas y abriera sus libros de historia. Para esclarecimiento del cumplimiento histórico de la conexión romana, lea el Capítulo 10, “¿Por qué Roma?” y el Capítulo 12, “El Hombre de Pecado —la Historia”.

La Marca de la Bestia

Las personas en general dan rienda suelta a sus imaginaciones cuando inventan escenarios que envuelven “La Marca de la Bestia”. La mayoría presume que esta marca se relaciona con los últimos tiempos. Una vez más, la emoción de predecir el futuro toma preeminencia sobre el trabajo pesado de estudiar la historia. Considere los pensamientos presentados en el Capítulo 14, “El 666: La Marca de la Bestia”, y mantenga en mente que puesto que la bestia se relaciona con Roma, la marca de la bestia tiene que estar relacionada de alguna manera con Roma.    (Leer el capítulo ahora.)

El Reino y la Iglesia

Otro asunto principal envuelto en el método futurista de interpretación es la naturaleza de la iglesia de Jesús  y la naturaleza del reino de Dios. A pesar de que este asunto no tiene un lugar principal en la trama de la serie “Dejados Atrás”, el concepto básico siempre está allí —después del Rapto y la Tribulación, Jesús regresará a la tierra para establecer el Milenio, un reino físico por mil años. El asunto no es solamente que el premilenarismo futurista afirma que Jesús vendrá antes del Milenio. El asunto es si habrá un milenio literal. El asunto es si el reino de Dios todavía está en el futuro o si el reino de Dios es una realidad presente.
¿Qué enseña la Biblia acerca de la naturaleza del reino? ¿Qué enseña la Biblia acerca de cuándo el reino tenía que llegar? ¿Está el reino aquí ahora? ¿Es la iglesia el reino? ¿Se deben entender los “mil años” de Apocalipsis 20 literalmente o figurativamente? Para investigar estos asuntos, lea el Capítulo 16, “Lo que el Milenio No Es” y el Capítulo 17, “Jesús Reveló la Naturaleza del Reino”.

¿Nadie Será Dejado Atrás?

¿Qué significa exactamente el título de este libro: Nadie Será Dejado Atrás? La serie completa de “Dejados Atrás” es una serie que se basa en la presunción, no probada, de que cuando venga Jesús, los santos serán llevados y los pecadores serán dejados atrás. El término “Dejados Atrás” lleva la idea de que la vida en este planeta seguirá su curso normalmente. Según ellos, la gente será perturbada y la Tribulación estará cerca, pero los que son dejados atrás seguirán comiendo, durmiendo, trabajando, casándose, divorciándose, dando a luz, muriendo, comprando, viajando por avión, y mirando televisión. Esta es la presunción básica de la teoría completa del Rapto.
El título de este libro, Nadie Será Dejado Atrás, da testimonio a una interpretación muy diferente de los últimos tiempos. El punto de vista propuesto en este libro y aceptado por muchos creyentes hoy día es que cuando se acabe, todo se acabará. Es la creencia de que Jesús viene solamente una vez más. Es la creencia de que cuando venga, el mundo como lo conocemos se acabará. Es la creencia de que cuando Jesús venga, el tiempo se acabará —no habrá siete años, no habrá mil años, no habrá ningún tiempo. La eternidad habrá llegado. Para un estudio de las Escrituras sobre este tema vital, ver el Capítulo 19, “Nadie Será Dejado Atrás”.
El título Nadie Será Dejado Atrás en ninguna manera implica que todo el mundo será raptado para estar con Jesús en el cielo. Tampoco el título implica que todos los malvados serán borrados de la existencia cuando Jesús venga por sus santos. En lugar de esto, el título es una afirmación de que cuando Jesús venga será muy tarde para tomar la decisión de seguirle; será muy tarde para reconsiderar. El título es una afirmación de que no habrá…

Una Segunda Oportunidad

Una de las preguntas más importantes que se puede hacer es esta: ¿Después del Rapto, tendrán los inconversos una nueva oportunidad de arreglar su vida con Dios? ¿Estará todavía abierta la invitación de Jesús para salvación? El mensaje de la serie “Dejados Atrás” es fuertemente, “¡Sí!” De hecho, el título del segundo libro en la serie “Dejados Atrás: Los Chicos”  trata exactamente de eso: #2: Segunda Oportunidad. En la misma manera, el cuarto libro de la serie de los adultos anuncia la doctrina de la segunda oportunidad por el mismo título, Cosecha de Almas. Esto no es un asunto insignificante. Tim LaHaye introduce su comentario sobre Apocalipsis 7 con esta sorprendente declaración: “El avivamiento más grande que conoció el mundo aún está por venir. No sucederá dentro de la era de la iglesia sino durante la Tribulación”.6
La interpretación popular futurista interpreta “quien al presente lo detiene” en 2 Tesalonicenses 2:7 como el Espíritu Santo. La enseñanza es más o menos así: La influencia del Espíritu Santo en la iglesia hoy día es lo que detiene que el hombre de pecado se apodere del mundo. Además, dice que después de que la iglesia sea quitada del mundo por el Rapto de todos los santos, el hombre de pecado podrá engañar a los que queden. LaHaye, sin embargo, en su comentario sobre Apocalipsis 7, abiertamente refuta esta creencia común de sus hermanos futuristas. Dice que el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostés, en el año 30 d.C., fue solamente una muestra pequeña del cumplimiento de Joel 2. Él reclama que el cumplimiento real tomará lugar durante la Tribulación.7
¿En verdad el Rapto abrirá el camino para la cosecha de almas más grande que el mundo jamás ha visto? ¿Si no me voy en el Rapto, hay oportunidad de arreglar mi vida con Dios? El Capítulo 19, “Nadie Será Dejado Atrás”, examinará la perspectiva bíblica de cómo debemos ver el regreso de Cristo con relación a nuestra salvación personal.

La Oración de Salvación

Hablar de salvación nos trae al asunto más importante en la serie “Dejados Atrás”. Virtualmente todos los que creen en la Biblia como el inspirado, perfecto, final mensaje de Dios al hombre también creen que Jesús murió por nuestros pecados y que no hay salvación aparte de Su sangre derramada. No obstante, hay un debate grande con relación a la parte del hombre en el proceso de salvación. Las ideas varían entre “salvarse por buenas obras” hasta “no hay nada que se puede hacer”. Probablemente la mayoría de los creyentes se colocan en algún punto entre estos dos extremos.
Repetidamente, los autores LaHaye y Jenkins hacen su punto de vista claro en la serie “Dejados Atrás”. Para ellos, la salvación envuelve una decisión personal para recibir a Cristo y orar para la salvación. Por ejemplo, considere esta porción del Capítulo 12 de Libro #1 de la serie: “Si usted acepta el mensaje de salvación de Dios, el Espíritu Santo vendrá sobre usted y le hará nacer espiritualmente de nuevo… Puede llegar a ser un hijo de Dios orando a Él ahora mismo mientras le voy guiando… 8
La esperanza de los autores es guiar a muchas personas a Cristo antes del Rapto. Sin embargo, ¿están guiando la gente a Cristo o están inconscientemente desviándolos de Cristo? Esta pregunta no se hace livianamente. ¿Dice la Palabra de Dios, “Los que reciben a Cristo y oran la oración del pecador serán salvos”? El Capítulo 18, “La Oración de Salvación”, ofrece una contestación de las Escrituras a esta pregunta de vida y muerte.

Cómo Este Libro está Organizado

Nadie Será Dejado Atrás: Esclarecimiento de las Profecías de los “Últimos Tiempos” está dividido en cuatro secciones:
“Primera Sección: Iniciarse en la Profecía”,
“Segunda Sección: La Gran Tribulación del año 70 d.C.”,
“Tercera Sección: La Conexión Romana”,
“Cuarta Sección: De Aquí a la Eternidad”.
La Primera Sección contiene material general introductorio. La meta de las otras secciones es estudiar profecías bíblicas seleccionadas en detalle —primeramente para presentar mi entendimiento de la interpretación correcta de estas profecías, y segundo para examinar los reclamos de la interpretación popular futurista de hoy día, de la cual la serie “Dejados Atrás” es un ejemplo principal.

La Mente Abierta y La Biblia Abierta

Si las ideas de este libro son nuevas para usted, le pido que las considere honestamente. Que el buen Señor nos ayude a todos a tener la actitud de los judíos de Berea cuando escucharon la enseñanza del apóstol Pablo: “Y éstos eran más nobles que los de Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así” (Hechos 17:11). Mi deseo es exaltar, entender, y correctamente explicar la Santa Palabra de Dios. Le ruego que acepte cualquier cosa que encuentre en este libro que esté de acuerdo con las Escrituras. Por otro lado, le ruego que rechace como enseñanza de un hombre falible cualquier cosa que encuentre en este libro que no esté en armonía con la palabra revelada de Dios. Que la palabra de Dios tenga la última palabra.